La correspondencia de los héroes

Versátil, atrevido, crítico en ocasiones y clásico en otras. Así es Clint Eastwood, uno de los directores más aplaudidos de nuestro siglo, cuya filmografía ha conseguido deslumbrar al público. En “Cartas desde Iwo Jima” anverso o reverso de “Banderas de nuestros padres”, demuestra una vez más su capacidad para la narración, su valía para contar historias que conmuevan, que interesen y que despierten a muchos de su letargo imaginativo.

cartasA diferencia de otras películas bélicas realizadas en los últimos años, lo que interesa en esta cinta es el lado humano; el énfasis recae sobre unos soldados que saben que van a morir; pero que, como a cualquiera, les asusta pensarlo. El acento, por consiguiente, no está en la espectacularidad de las imágenes, que puede en ocasiones vaciar de significado la historia. Lo importante no es tanto lo que vemos, sino cómo se cuenta y el mensaje que se pretende transmitir.

Lejos queda el cine postmoderno o neobarroco, según la acepción de Calabrese, en el que el aspecto lúdico cobra una relevancia insospechada para los defensores del clasicismo cinematográfico. En esta cinta de estructura y desarrollo lineales, a excepción de tres flashbacks que ayudan a empatizar con los protagonistas, descubrimos los mismos elementos que podríamos encontrar en algunos de los western clásicos. La causalidad narrativa predomina frente a la sensación de espectáculo. Como bien expresan Bordwell y Thompson en su libro El arte cinematográfico “el estilo puede intensificar aspectos emocionales de la película, crea significado”

La historia discurre en un ambiente agobiante, casi claustrofóbico. La guerra está fuera de las cuevas, apenas la vemos, pero sí la sentimos a través de unos diálogos potentes, rotundos que humanizan a los soldados japoneses. Al principio de la película uno de ellos comenta que Iwo Jima es parte de su sagrada patria, a lo que Saigo, un panadero asustadizo enviado al frente contra su voluntad, responde “Esto no tiene nada de sagrado. Deberíamos regalarle la isla a los americanos e irnos a casa”. Estas palabras encierran un mensaje antibelicista, reflejan lo absurdo de una batalla cuyo final conocen de antemano. Sitiados en la isla, sin refuerzos ni munición suficiente, son conscientes de que no podrán detener al contingente americano.

cartas2Rodada íntegramente en japonés, esta cinta nos coloca al otro lado, sitúa la mirada del espectador en el bando nipón. No hay buenos ni malos, un halo de equidad flota a lo largo de la película. Si un soldado japonés mata a sangre fría a un americano, más adelante serán los yanquis los que disparen contra un nipón que sostiene un pañuelo blanco. Eso sí, no nos engañemos, la película está concebida para agradar. Si bien los protagonistas son japoneses, Eastwood se encarga de hacer que éstos conecten con su público. El general Tadamichi Kuribayashi, interpretado por un soberbio Ken Watanabe, domina el inglés y está perfectamente integrado en la sociedad americana, sin olvidar por ello su propia tradición. Cuando le preguntan que pasaría si Japón y Estados Unidos entrasen en guerra, no duda en responder que seguiría sus convicciones, que son las mismas que las de su país.

“Hanako, ¿estaré cavando mi propia tumba?”. Con estas palabras, que Saigo escribe a su mujer, comienza esta película cuyo simbolismo se traduce en un final semejante. El mismo soldado con la pala entre las manos cavará una tumba, no la suya, sino la del hombre que le salvó la vida en tres ocasiones: Kuribayashi. Este simbolismo patente impregna de dramatismo una historia, que sin caer en lo lacrimógeno, se distancia del cine bélico centrado en la estrategia militar.

Otro elemento que cohesiona el relato son las cartas que los soldados escriben durante el asedio, pero que nunca llegarán a su destino, enterradas junto a los cadáveres de sus autores. El director utiliza la correspondencia epistolar como un recurso de humanización de los combatientes. Será al leer la carta de un prisionero americano cuando se den cuenta de que no son tan distintos, un mensaje demasiado obvio que engrosa la sensación de discurso panfletario.

cartas3A lo largo de la película vemos momentos de debilidad, de dudas frente al deber de defender la patria hasta la muerte. Nos encontramos frente a frente con hombres que lloran, que sufren y tienen miedo. Sin embargo, un personaje sobresale por su heroísmo épico, el general Kuribayashi. Según Joseph Campbell, el héroe “aparece como un personaje que responde a un llamado o solicitud de auxilio. Inicia su aventura y es sometido a una serie de torturas y sufrimientos”.

Este personaje cumple con las cualidades del héroe clásico que no se derrumba ante las adversidades y pruebas que encuentra para cumplir su objetivo. No obstante, estos valores tan dignos de admiración para la moral occidental se oponen a la concepción asiática del heroísmo. Por eso, las decisiones del general serán puestas en tela de juicio por aquellos cuya idea del valor se traduce en el suicidio antes de la derrota. Tal y como está planteada la película, no podemos dejar de sentir cierta antipatía por aquellos soldados nipones que sacrifican su vida sin dudarlo. Con ello, se pone en entredicho la pretendida neutralidad de un film cuyos protagonistas están más cercanos a la moralidad occidental que a la japonesa.

“Cartas desde Iwo Jima” es un relato épico que cuenta con el trasfondo histórico como una de sus mejores bazas. Y es que, como decía Bazin, “hay leyendas casi instantáneas a las que la mitad de una generación basta para darles la madurez de una epopeya”. Mostrar la crudeza de la guerra, reconstruir un escenario bélico sin caer en la artificiosidad y la imaginería visual no es tarea fácil. Eastwood consigue en esta obra la sobriedad y la firmeza que conceden las imágenes bien escogidas. Su objetivo no es sorprender a un espectador ávido de escenas espectaculares, no se trata de seducir, sino de contar historias. Esto es, prima el contenido sobre la forma. Una forma que, en cualquier caso, nada tiene que envidiar a otras producciones similares. Un retrato maestro de la contienda de Iwo Jima.

Una respuesta to “La correspondencia de los héroes”

  1. este mensaje para para aquellos hermanos que se encuentran en la selva ya liberenlos ya no mas secuestrados

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